No Puedo cambiar su pasado, ni vuestro futuro pero, cuando me necesite dama mía, allí estaré junto de usted . En estas lunas no he hecho mas que pensar en usted y en su noble corte llena de damas y caballeros de alto renombre, yo un simple Caballero sin tierras y sin titulo mas que el de mi compañera Yamato.
En vuestra lista no pretendo ser ni el consejál ni el bufón y usted tampoco ocupa ni el primero ni el ultimo de los pocos estandartes alsados en esta batalla, ahora veo claramente en usted fidelidad completa y pleno valor, voy a hacer honor a mis ciervos comportándome como tal.
Basta que mi lugar entre su mesa sea el suficiente para poder verle a la cara y apreciar claramente su sonrisa leve, medida y exquisita como el de la reina vuestra madre, que ejemplifica perfectamente como fue educada usted y yo con mi amplia reverencia mostrarle que fui educado en los mas altos estandartes de caballería en la cristiandad.
Por el momento quedo ante usted Dama mía, Don Mateo Oquendo, Fiel caballero a sus pies...
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