Mi sangre, como la vez, es del color del vino.
Tengo un hueco por corazón.
Legión me llamo por que somos muchos dentro de uno mismo,
tratando de salir a la realidad.
La luna carmesí me acompaña, la soledad es mi placer.
De las sombras fuí concebido y de la sociedad me alimento.
Soy un monstruo, una bestia. Si, lo se.
Nadie ni nada puede convencerme de lo contrario.
¿Acaso quieres tratar de hacerme sentir inferior?
Dejaré que el tiempo me consuma, ya que tengo prometida la
eternidad misma.
Dejé que mis sueños se hicieran añicos, por construir los ajenos.
Soy un hijo de la noche misma, perro del sadismo, amante de lo
escondido.
Gozo de ver como se derrama la sangre de los impuros que,
a mis pies, caen incesantemente.
¿Mantenerlos bajo el yugo de mis garras, viendo esa expresión de
horror en sus rostros? ¡Me encanta!
Mis alas de desilusiones están hechas; Soy un monstruo,
eso nadie lo puede cambiar.
Soy el fin de tus soleados días, el inicio de tus mas crueles
pesadillas.
He recorrido el mundo, eliminando ineptos, mediocres, vanos e
impulsivos.
Me sacrifico una y mil veces por vos, un tanto por vuestro bien,
otro tanto por vuestro existir.
No soy capaz de seguir tus órdenes, mas puedo seguir tus deseos y
sueños.
No soy esclavo, mas no soy libre para acorralarte.
Tengo un solo cometido, tomarte entre mis garras y ver tu expresión
de temor, mas mi poca parte humana me detiene y me dicta que pare.
Eres, dentro de lo que cabe, mi dueña, por el amuleto que portas
colgado al cuello, ese que me hipnotiza tanto como su origen.
Tengo un fin, que es salvarte de ti, salvarte de mi.
Tengo todo, la inmortalidad, la fuerza, la dureza, lo tengo todo
pero al final no tengo nada.
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