.....Uno y uno, sirena mía, yo soy tu ondino y tu eres mi vida....
Esta melodía era la que le cantaba aquel al amor de su vida, todo comenzó una tarde en la que el joven príncipe salio a dar un paseo a la costa, ubicada al pié de su palacio.
Aquella tarde, con el sol a escasos minutos de ocultarse por completo, el joven observo entre las piedras y corales una cola de un pez, de hermosos colores escamada, moviéndose frenéticamente, el joven se lanzó en ayuda del pobre animal, seguramente atrapado.
Para sorpresa de el se encontró con una hermosa mujer de pelo ondeado cual olas marinas, jugando con un delfín la mujer, mitad pez, mitad humana, extrañada le preguntó: ¿Que hace en la frontera tan apuesto joven? a lo cual el joven respondió cortes, disculpe, pero estas aun son mis tierras, y usted esta invadiendo, mas primero dígame, ¿quien es usted que ni humana ni pez tiene tal gracia con los habitantes de las oscuras aguas? Yo soy la dama de las siete lagunas, dueña de las profundidades y de todo lo que en ellas habitando este, y ahora te pregunto exacto lo mismo, ¿quien dices que eres? Soy el dueño de estas tierras, heredero a la corona de esta isla olvidada por el resto de la humanidad.
De esta manera surgió algo entre ellos dos, conversaban hasta la caída de la luna atravez de la unión del cielo y el mar, diariamente los dos nadaban juntos, conversando y haciendo crecer el uno al otro.
Un fatídico día, el padre del joven notó que algo le pasaba a su hijo, ya no quería consumir nada traído del mar, y pasaba mucho tiempo jugueteando en las aguas, preocupado por el futuro de su heredero, mandó traer al brujo real que le advirtió, Tu hijo mantiene relaciones con una sirena, son seres que engañan y llevan a la perdición a los hombres, la única manera de salvarlo es alejándolo de aquellas aguas.
Por el temor, el señor mandó a su hijo a una ciudad tierra adentro, pero ella previniendo tal le dijo a su amado, he de decirte el conjuro que me llevará hasta ti cuando me necesites, solo tienes que decir cantando: "Uno y uno, sirena mía, yo soy tu ondino y tu eres mi vida".
Cada noche el joven conjuraba a su sirena amada, y su custodio dándose cuenta de esta situación le regresó al rey a su primogénito diciéndole "lo lamento pero no puedo evitar que sigan en contacto amenos que le deje morir de sed" a lo que el brujo concluyó, le volveremos papel para que de esta manera no necesite de agua o alimento alguno y así le mantendremos seguro.
Pasaron los días los meses, hasta que un bombardeo de tierras enemigas dio al castillo, provocando un incendio terrible, el padre, resignado, liberó al hijo de su prision de papel, y le dijo: "se que he sido sobre protector yo se que ella es la mujer a quien amas, y yo traté de impedir aquel amor, hijo, perdón, yo te suelto de tu prision, transformandote en ondino a costa de todo" tomó una daga entre sus manos cortó su muñeca y bañó en el único liquido disponible a su hijo, su sangre, el papel poco a poco se evaporó y
el joven adoptó la forma de un hijo de poseidon.
Las bestias marinas defendieron heroicamente las tierras del ondino, y como pudo, llegó a su padre para salvarle la vida.
El padre no supo mas que darle la bendición a su hijo y verlo desaparecer por el ancho mar mientras en la isla se cantaba al unisono "uno y uno, sirena suya, el es tu ondino y tu eres su vida"



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