Cuando en un momento te creí importante en mi ser, cuando aun era un frágil mortal de carne y sangre, te ponderé como opción una y mil veces, años atrás en mi memoria me dictan ahora que lo exteriorice los demonios dentro de mi mente exclaman a la rosa de los vientos, ¡Fuera, vamos, sacadle ya torpe!
Hora pondré mi mano toda sobre la mesa, mostrando las cartas que te he guardado por casi una tercia de años, tercia que van escalonados, el primero suceso, tu en las puertas de mi hogar, de cabellera corta, sonrisa angélica y ojillos tiernos, acto segundo que yo te confesare mi gusto por ti y tu preguntándome si he yo de ser mejor que aquel que vino y se fue, yo solo quise alguna oportunidad.
Tercera mano: pasado el tiempo mi gusto por ti se desvaneció y por otras se acrecentó hora,años mas tarde, vienes ante el clérigo para confesarte y admitir que hay algún gusto de ti hacia el pero aquel a quien te ofreció tanto ya había sido enterrado lunas atrás gracias a las atroces tijeras que cortan el hilo de la vida que cortaron y anudaron, matando y reavivando cual fénix al canónico.
Ahora le miras fijamente, le sonríes le hablas palabras salidas de panal, pero para el sacerdote, no es mas que carne de codorniz en el desierto, aprovechando nauseas y peste, solo te diré querida Lady ann, que no te esfuerces mas, que ya de nada te servirá, si crees que puedes jugar con las mentes te diré es este es un arte que pocos dominamos y que no están fácil engatusarnos con palabrería de intento de embeleso, simplemente date por vencida si no quieres un juego que no puedas ganar.
Mano postrera: Mas aun solo digo, ¡Que comiense la justa, damas y caballeros, que en estos juegos se pondra el todo por el todo, el perdedor sera sacrificio para el Shinigami Dearg Diliat Dante!
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